Mariano José de Larra (1809 - 1837)
En esta entrada voy a hacer un breve comentario sobre algunos de los artículos de Mariano José de Larra. La época que le tocó vivir fue la guerra de la Independencia, ya que nació en 1809. Coincide su vida con la España del Romanticismo. Fue una persona con un espíritu crítico y una manera de redactar irónica. Esto puede verse en sus artículos y también en publicaciones que tienen como “El Duende Satírico del Día”. Una de las publicaciones más conocidas suyas fue “El Pobrecito Hablador” de 1832 donde se ubican algunos de sus artículos como por ejemplo el de “Empeños y Desempeños”.
Los primeros años de Mariano transcurrieron
en Francia. Su padre era un afrancesado que ejerció como médico en el ejército
francés. La familia se trasladó a Paris. En 1818 regresaron a Madrid. Mariano tenía
nueve años y casi había olvidado el español.
Uno de sus artículos más famosos
es el que he comentado. “Empeños y Desempeños”. Larra comienza hablando
sobre un sobrino suyo que es encantador. Sin embargo, a medida que se desarrolla
el artículo el lector va percibiendo que la visión del autor sobre el sobrino
tal vez ha estado engrandecida y distorsionada por su amor de tío. Se trata de
un joven que ha empeñado el reloj que le ha dejado un importante marqués para
impresionar a una dama. Por lo tanto, el sobrino le pide dinero al tío. Ambos parten
hacia la casa de empeños para recuperar la pieza. Empeñar es vender un artículo
con derecho a comprarlo de nuevo por un precio más cara del que se vendió.
En la casa de empeños aparecen varios
personajes que el autor va describiendo. Por ejemplo, un joven que empeña su ropa
también para impresionar en la alta sociedad cuando en realidad tiene una
situación de estrechez económica. Otro personaje es una señora que necesita mil
reales, un jugador que ha perdido demasiadas partidas, otro jugador, y el
criado de un personaje que fue a rescatar algunas alhajas.
En el artículo hay un momento donde
Larra adquiere un tono moralizante y escribe
“¿Es posible que se viva de esta
manera? Pero ¿Qué mucho, si el artesano ha de parecer artista, el artista
empleado, el empleado título, el título grande, y el grande príncipe? ¿Cómo se puede
vivir haciendo menor papel que el vecino? ¡Bien haya el lujo! ¡Bien haya la vanidad!”
En este pequeño párrafo el autor
descubre la intención del artículo que no es otra sino reflejar el afán de
ostentación de las personas. Unos individuos que quieren aparentar, que no se
conforman con vivir la vida que les toca. Una sociedad formada por capas donde
todos tapan la verdad creando una ilusión de riqueza. Una riqueza ficticia que
se revela en esa habitación donde se desempolvan los trapos, las joyas, las
vestimentas y otros objetos que han sido empeñados. Una tienda de empeños donde
el mayor empeño es el que muestran los clientes en presumir ante los demás.
Esta casa de empeños es lo que hay detrás del telón en el teatro que es la vida
en sociedad.
Otro artículo muy interesante de
comentar es “Casarse pronto y mal”.
Aquí nos habla de otro sobrino.
En este caso llamado Augusto. La madre de este chico cuando llegan los
franceses toma sus ideas, pero critica Larra, tomó las ideas francesas sin
tener sus cimientos. Augusto al volver a España desde Francia decidió que debía
enamorarse. El artículo es toda una crítica al amor sentimental sin juicio.
Augusto se enamora de una chica que no sabe “gobernar una casa” (en palabras de
Larra), y que leer muchas “novelas sentimentales”. Aquí vemos como se opone a
un amor basado en el sentimentalismo puro. Estos dos jóvenes se convencieron de
que estaban enamorados. Las familias se opusieron. Larra critica que su hermana
cegada por las luces no opusiera demasiada resistencia al amor entre ellos dos.
Larra de un modo muy irónico comenta que la chica “no tenía más dote que su instrucción
novelesca”. A la joven le prohíben en su asa asomarse al balcón y corresponder al
mancebo.
El sobrino ante la oposición al
enlace de ambas familias decide casarse sin el consentimiento de nadie, excepto
de su amada. Un amigo les prestó dinero para subsistir en su nueva existencia
de casados. Larra explica el devenir de los acontecimientos. Mientras les duró
el dinero del amigo los jóvenes fueron felices, pero cuando este se acabó
empezaron los problemas. Dice Larra “el amor no alimenta, y era indispensable
buscar recursos”. Elena va cambiando frente a los ojos de su esposo. Augusto va
cambiando frente a los ojos de Elena. Lo
que un día era noble orgullo, se tornó en altanería. Lo que era sentido del
humor, se convirtió en locuacidad insolente.
El final de la historia no lo voy
a contar. Es trágico. El artículo tiene una finalidad instructiva. Quiere dar
una lección: el amor no se sostiene sin unas necesarias condiciones económicas.
Por lo tanto, el romanticismo no lo
puede todo. Hay circunstancias que el amor no puede solventar. Por otro lado,
al final del artículo Larra hace una reflexión sobre el tema de la Ilustración.
Dice que en España hay una serie de costumbres que la diferencian del resto de
naciones. Defiende que es descuidado saltar rápido hacia las ideas de los otros
países (como Francia) sin afianzar bien las bases. Si se intentan introducir
los cambios con aceleración, la masa avanzará a trompicones. Cayéndose continuamente.
No se opone a las ideas ilustradas, pero considera que el país debe caminar paso
a paso. En sus palabras “subir la escalera a tramos: subámosla tranquilos”. La
clave es para Larra empezar por la educación. Una instrucción que siente bases
sólidas sobre las que levantar el edificio.
Comentarios
Publicar un comentario