El árbol de la Ciencia (Libro) 1911

¡Buenas! Hoy vengo a hablar de un libro de Pío Baroja que me ha gustado mucho, a pesar de que no coincido con el protagonista. Andrés Hurtado es un joven taciturno que busca un sentido a la vida desde una posición de pesimismo bastante contundente. Crítica continua el mundo en el que vive. Me recuerda al libro "El hombre en busca de sentido" porque cuando no se encuentra una justificación a lo que se está viviendo, cuesta ser feliz. Hurtado se encuentra muy lejos de la felicidad. Ni la universidad ni su práctica profesional como doctor terminan de hacerle sentir pleno. Él es una persona hiper racional que se abstrae y se aleja de la vida. Ahí entra el debate con su tío Iturrioz sobre el árbol de la vida, lo mundano y terrenal frente al árbol del saber: el árbol de la ciencia. Hurtado defiende la ciencia por encima de todo, Iturrioz considera que no siempre es útil convertir a la ciencia en un ídolo. Para vivir en lo terrenal hace falta un engaño que ate a la persona a las circunstancias mundanas. Iturrioz defiende en este caso a la religión como esa vía que da explicaciones y permite al ser humano centrar sus esfuerzos en la cotidianeidad. Podría resumirse el debate entero en un sketch de José Mota llamado "Hermano el de en medio". Va sobre un chico que está estudiando 24 horas al día y aparece un "Hermano" que le ayuda a normalizarse, a salir de fiesta y a divertirse fuera de casa. El debate va en esa línea. Hurtado aboga por valorar la vida dentro de la casa, es decir, la contemplación y el estudio científico, mientras que Iturrioz propone que lo importante es ser capaz de salir fuera, arrojarse a lo instintivo. Para ello, la religión sirve de bálsamo. Quitando ese momento filosófico, el libro narra el descontento de Hurtado que al visitar pueblos rurales en España descubre que predomina el egoísmo individual frente a la acción colectiva y que se perpetúa un sistema de desigualdades en las que los habitantes llegan a considerar que algunos han nacido para merecer más privilegios que la mayoría. Un personaje que me ha encantado es Lulú porque es mordaz e inteligente. No acepta ser la mujer ideal del siglo XX: callada, servicial y complaciente. Lulú monta su propio negocio. Andrés y ella tienen una amistad muy peculiar. El libro en sí me ha gustado mucho porque al estar escrito en 1911 explica los entresijos de la sociedad de la época desde un plano realista ya que no intenta contar cómo era otra época, sino que se desarrolla en una década que conocí el autor de primera mano. Para concluir, es un libro muy recomendable, siempre que se huya de la actitud criticona y negativa del protagonista. Hurtado parece caminar junto a una nube negra de pensamientos. Mantiene un estado de desagrado interno que le impide poder disfrutar desde la sencillez.

El libro nos plantea la tesitura de una persona que tiene motivos de sobra para estar contento, pero se encuentra vacío. Realiza un retrato muy fiero sobre la sociedad donde se plasman todos los intereses individuales, toda la falta de disciplina, la carencia de interés por la ciencia y el cambio. Es una sociedad carcomida que se perpetua inalterable a lo largo de las décadas. Hurtado tiene demasiado amor por lo racional como solución absoluta. Sin embargo, llegará a una serie de contradicciones sobre todo por su amistad con Lulú. La amistad nos cambia y saca lo mejor de nosotros mismos. Un libro recomendable al cien por cien.


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