El Cuatro de Atrás (Libro) 1978

El Cuatro de atrás de Carmen Martín Gaite es uno de esos libros que encantan al lector o le resulta aborrecible. En mi caso, se ha producido el segundo efecto. Martín Gaite tiene un libro fantástico que es “Entre Visillos” y después produjo dos obras que parecen haber sido escritas bajo el consumo intenso de substancias alucinógenas. ¿Cómo es posible que sea la misma autora? El Cuatro de atrás es un libro con una trama mareante y desestructurada (como mi cabeza). Para empezar, la narración comienza con un cuarto desordenado donde nos vemos sumergidos en la vida de una protagonista que está en un estado de sobredosis de nostalgia. Sinceramente, parece que la Carmen tiene resaca. Aparece un personaje misterioso que le visita y le realiza una extraña consulta psicológica permitiendo que la protagonista desnude sus pensamientos, así como sus recuerdos para dejarlos desparramados generando una caterva de flashbacks.  El libro es como estar subidos a una montaña rusa que va volando sobre un huracán. Esa es la sensación. 

El personaje misterioso y la conversación que tiene con Carmen sirve de cierto anclaje argumental que impide que la obra pierda por completo el sentido. Lo poco que me ha gustado de la obra es que habla sobre la postguerra y cómo se impuso un discurso hegemónico en el que la mujer debía ser abnegada, trabajar en la Sección Femenina y tener una existencia austera a la vez que sonriente comprometida con su familia. Se trata de generar la honrosa visión del espíritu abnegado de la mujer. Es decir, pintar de heroico que las mujeres se dediquen simplemente a ser esposas y madres sin ningún otro anhelo. Frente a ellas, las mujeres que se atrevían a ser “libres” tal y como lo explica Martín Gaite eran hasta cierto punto condenadas al ostracismo. Era una época en la que dominaban los himnos falangistas. Quisieron crear los vencedores una “nueva España” que silenciase cualquier voz discordante.

Martín Gaite dice en el libro que durante la posguerra vivieron “rodeados de ignorancia y represión”. Ella cuenta que había mucha censura y grandes intelectuales que se fueron al exilio como Unamuno. Se impusieron en esta nueva España tradiciones y ritos para homogeneizar a la población.

Para Martín Gaite El Cuatro de Atrás es una metáfora que representa la memoria, ese rincón secreto en el que guardamos lo que nos ha hecho llegar a ser quienes hoy somos: nuestro pasado. Define lo que es El Cuatro de atrás con estas palabras “es un desván del cerebro, una especie de recinto secreto lleno de trastos borrosos, separado de las antesalas más limpias y ordenadas de la mente por una cortina que solo se descorre de vez en cuando; los recuerdos que pueden darnos alguna sorpresa viven agazapados en el cuatro de atrás, siempre salen de ahí, y solo cuando quieren, no sirve hostigarlos”.

Definiendo así El Cuatro de atrás no resulta sorprendente que toda la obra sea un viaje por sus memorias descalabradas y unidas de un modo chapucero.

En esta nueva España que nos describe la autora se impulsa el orgullo patrio sustentado por los valores cristianos encarnados en figuras que debían ser admiradas como Isabel la Católica o Carmen Franco (la hija del General) Un país donde “ser una fresca” era el peor insulto que podía adjudicársele a una mujer. En la actualidad esa frescura es sinónimo de naturalidad y como dice Martín Gaite “se exhibe para garantizar la falta de prejuicios y represión sobre la mujer”. Nos cuenta la autora que en la España de posguerra Franco consiguió infiltrarse en cada recoveco de las viviendas. Su presencia impregnaba cada pequeño aspecto de la rutina de los españoles. Cuenta que “tenía nueve años cuando empecé a verlo impreso en los periódicos y por las paredes, sonriendo con aquel gorrito militar de borla y luego en las aulas del Instituyo en el No-Do”. Franco parecía sempiterno. Su efigie en apariencia inquebrantable acabó diluyéndose para dar lugar a otra nueva nación. La nación pos-dictadura.

El libro es un buen medio para conocer la vida que le tocó a las personas que concierion tanto la Dictadura como su final. Nos sirve para conocer cómo poco a poco fue ganando terreno la visión (ya no peyortiva) de la mujer independiente y trabajadora que se había liberado económicamente. Una mujer que queda lejos del yugo ensalzador que recalcaba las maravillas de la abnegación femenina complaciente dentro del hogar. 

Sobre el tema de "Bergai" prefierio casi no hacer comentarios. Me recuerda a un episodio de Los Simpsons donde Lisa tiene una amiga y juntas se inventan un mundo de fantasía. Lo de "Bergai" es una cursilada. 

Bueno, para concluir lo único que puedo decir es que es mil veces más recomendable "Entre Visillos" que El Cuatro de atrás = infumable. 

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